lunes, 1 de abril de 2013

***Lo Explicaré por si Solo – Lao Tse***



lao-tse


 febrero de 2011

Podría… y agradezco a todos los hermanos de sangre humana que hicieron todo lo posible por explicar. Incalculable, incalculables los libros y escritos para explicar lo que todo el mundo aún está buscando, inexplicablemente buscan lo inexplicable. Sin cesar, sin parar, sin descansar… y lo que no se buscan y no se preguntan tal cosa, viven quizá en la superficialidad del mundo.

Podría empezar por un libro o por muchos más, muchos escritos o libros, algunos… muchos más, de tantos que veo, inexplicablemente, muchos. Los puedo ver escribiendo, pensando, tratando de ver, de descubrir tal cosa, desde épocas inmemoriales del hombre, tantos libros, tantas religiones y tantas filosofías para buscar y explicar lo que es explicable por sí solo. Y hasta algunos sufren con ello, hasta algunos sufren porque no encontraron respuestas y dejaron el plano físico.

Algunos dejaron escrita tal cosa en los astros, algunos lo dejaron escrito en la biología, otros lo dejaron escrito en las religiones, y otros… no se lo preguntan, porque preguntarse podría ser sufrir ya que aún no han encontrado respuestas y tratan de explicar lo que es explicable por sí solo.

Los hombres se afanan por explicar, porque no explicar los lleva a la vacuidad y la vacuidad del hombre sufriente perdura siempre y cuando el hombre no encuentre sus respuestas, Buscan y buscan y, ¿qué encuentran? Siempre lo mismo: misterios. Buscan y buscan y ¿qué encuentran?, siempre lo mismo: no hay respuesta.

Y el hombre perece en su propia vacuidad, porque no hay respuestas que puedan satisfacer al hombre su búsqueda inexplicable de lo que es explicable por sí solo. Te puedes apoyar en muchas filosofías, te puedes apoyar en muchos escritos y te puedes apoyar en tu propia historia, mas no trates de explicar lo que es explicable por sí solo. ¿Sabes por qué? Porque tu búsqueda terminará en la vacuidad una y otra vez hasta que seas vacuo de veras. Caes al vacío cuando pretendes explicar lo que es explicable por sí solo y termina siendo inexplicable, no hay explicación alguna para lo que viene. Hay simplemente entrega, o no la hay.

No obstante agradezco a mis hermanos de sangre humana, el haber buscado tantas explicaciones para algo que por sí solo se explica.

Pero el hombre no se contenta por sentir, el hombre se preocupa más por explicar.
 El hombre no se contenta con amar, busca explicar su amor.
 El hombre no se contenta con morir, busca explicar la muerte,
 El hombre no se contenta con agradecer, busca explicar qué es lo que agradece.
 Y hasta el hombre no se contenta con vivir, busca explicar el misterio (¡oíd!) el misterio de la vida. ¿De qué misterio habláis? Si aún no he explicado lo que es explicable por sí solo.

Sí, te paras en frente de la vida y ¿qué haces? Buscas explicarla porque piensas que cuando expliques por qué eres feliz serás más feliz, y porque piensas que cuando expliques tu tristeza vas a ser menos triste. Y comprobado está que algunos hombres son más tristes porque buscan una explicación para su tristeza. Y es tan grande tu afán de explicar y es tan grande tu mente, una mente grande como los mares, como los universos que hasta buscas explicar lo inexplicable, o lo que es aún peor: lo que es explicable por sí solo. Algunos dicen: no lo comprendo, otros dicen: no creo en ello. Y algunos dicen: no me meto con misterios, los misterios no llenan mi vida. Sostenible, sostenible, los misterios no llenan la vida, sin embargo tu vida está llena de misterios y uno de los más grandes es: el que voy a explicar.

En este momento, ¿sabes?, en este momento están muriendo muchas personas y te diré que muchos de ellos mueren sin explicación de lo que voy a explicar. Y tú cómo crees que mueren ante esta falta de explicación: mueren vacuos, entristecidos y han perdido el poder de dioses en potencia… descubriste tu Dios y lo quieres explicar. Vanas explicaciones. Todos son pensamientos y te diré que hoy sufro por ello. Sufro porque buscas la vacuidad muchas veces no lo haces consciente pero buscas la vacuidad cuando te sumerges en el pensamiento de que todo es explicable, con tus palabras, con tus idiomas y tus religiones. Mares y mares han trascendido. Miles de épocas de los seres humanos y el mar no busca explicación alguna para seguir fluyendo en sus aguas. Puedo oír las montañas, puedo oír la tierra y su mantra y no lo explico. Simplemente puedo oírlo. ¿Lo entiendes? O ¿lo quieres explicar?

Una palabra que digas, o una palabra que te falte quizá y se enciende la magia de lo que para muchos es inexplicable o de lo que es en realidad lo que es explicable por sí solo.

Hoy le podemos llamar “conductas mentales”. Y escucha bien: el hombre podrá explicar lo que es el agua, pero no podrá con su mente percibir su esencia. Y tú dirás, ¿con qué percibe el hombre la esencia de todo lo que le rodea? Y te diré que el hombre percibe con lo que es explicable por sí solo. Tantos libros, tantas filosofías, tantas personas desesperadas para no entrar en la vacuidad. Y, ¿cómo crees que estás sus almas? Están vacuas.

Tú mismo no puedes vivir. Cuando buscas explicar y encuentras una respuesta satisfactoria, ¿qué haces? Tranquilizas tu cuerpo, tranquilizas tu mente pero tu alma todavía no lo ha entendido. Mas cuando captas la esencia de tu propia vida tu alma la percibe, y ¿qué hace tu mente? Descansa en paz. Y explicará aquello que sea explicable desde la mente. Y aquello que es explicable por sí solo vivirá en ti.

Querrás escuchar quizás el nombre de lo explicable por sí solo, y querrás escuchar el nombre quizás de quien te habla. Y dime cuándo has explicado tu propia persona, cuándo has explicado lo que tu propia persona es. “Las conductas mentales”.

Recordaba las palabras de una muy antigua filosofía: el hombre busca saber lo que no sabe, busca vivir lo imposible, mas no vive lo posible.

El hombre no ha aprendido a vivir lo posible quizás, por eso escucho sufrimiento en su muerte. El hombre muere en muchos casos con muchas explicaciones mentales y palabras pero no en la simpleza de lo que es explicable por sí solo.

Hoy podemos decir que el hombre encuentra las más grandes de las vacuidades en los más profundos designios de la creación.

 El hombre se pregunta quién es esa persona.
 El hombre se pregunta qué pasará mañana
 y el hombre se pregunta cómo está compuesta el agua.
 Y muy pocos son los que se preguntan: quiénes son ellos mismos.
 Porque tal pregunta trae vacuidad, porque intentan responderlo
 Con su mente… ¿Y qué hará su mente? Lo hará sentir vacuo.
 Porque quizás no tiene la respuesta que él busca.
 Porque las respuestas que él busca no existen.
 Existen solamente las respuestas que son sin explicaciones, sin dudas y…
 con mucha entrega.

Entrégate a tu propio diálogo, con tu propia esencia y ¿sabes lo qué descubrirás? Descubrirás que no necesitas ni colores ni formas. Ni las formas ni los colores de tus hermanos. Aquellos que tanto te fastidian cuando tú eres vacuo. Porque decían los sabios de esta cultura: que los hombres encuentran su vacuidad cuando no pueden explicar su propio temor y su propio desprecio. Entonces ¿qué haces? Justificas tu propio temor y tu propio desprecio. Trampas de la mente.

Porque tu alma no te teje trampas, está vacía o plena. Tu alma lleva el más sincero de los mensajes, que tú a veces puedes explicar y a veces no. Y cuando explicas sigues vacuo y cuando lo explicas sufres demasiado. Mientras tanto tu alma ¿qué hace? Sigue existiendo, y mientras tanto tu mente ¿qué hace? Sigue explicando. Y tu cuerpo ¿qué hace? Sigue sufriendo. Y tus Maestros, ¿qué hacen? Siguen llegando para que tú no seas vacuo y para tu almas seas tú y tú tu alma.

Decían los pueblos antiguos que los hombres más grandes son los hombres que encuentran su grandeza y no que la explican o la buscan.

Es simple: tu grandeza está y tú la explicas, tu esencia está y tú la explicas. Tu alma está y tú la ocultas, ¿con qué? Con explicaciones. Una y otra vez y ¿qué te sorprende? Un día de tu existencia, ¿qué te sorprende? Te sorprende tu muerte. Algo que quedó pendiente, por cierto. Explicar tu muerte. Nada más impropio en el ser humano que explicar la muerte.

Y mientras buscas miles de explicaciones a la muerte muchos más están muriendo.

Y mientras buscas miles de explicaciones a la vida muchos más de miles están naciendo.

No entiendo qué buscas explicar.
 “Un solo atisbo de tu alma a buscar y a encontrar tu esencia es suficiente para todo el resto de tus encarnaciones”.

Y cuando tu mente incide, ¿qué sucede? Vuelves a ser ser humano, y ¿qué sucede? Te desconectas de tu alma. Tu alma pide a gritos que tú la escuches. Y tú ¿qué haces? Escuchas los ruidos de afuera y escuchas los ruidos de tu mente, que hace ¿qué? Buscar explicaciones de lo que pasó, de lo que pasa o de lo que pasará. Mientras tanto todo ello está pasando.

Pasa tu presente y tú tratas de buscar explicaciones de tu pasado.

Pasa tu presente y tú tratas de buscar explicaciones de lo que quizás podría llegar a ser tu futuro y tu alma sufre. Y tú no te percatas y tu alma está plena y tú no te percatas porque ¿qué haces? Estás explicando lo más nimio que te pueda estar sucediendo del mundo.

Mentes pensantes, creativas por cierto. Pero cuando estas mentes no pueden crear lo que ya está creado ¿qué sucede? Vacuidad. Momentos vacuos, vacíos, inexplicables, por cierto.

Escucha bien estas palabras: cuando no encuentres explicación simplemente aquiétate y disfruta. Y dite a ti mismo que estás lleno, que ya no estás vacuo y que eres más que un ser humano, que eres una experiencia de alma, que hoy tiene una mente muy digna, pero que no puede explicar todo porque lo que es explicable por sí solo no tiene explicación.

Y lo que es explicable por si solo tiene un solo nombre:

No tiene explicación, no tiene comprensión y es un misterio
 solamente para aquel que busca explicaciones.
 Es sabio como el mejor de los dioses,
 Es amor perfecto como el mejor de todo el amor de la creación,
 Es pureza perfecta porque no tiene explicación humana,
 Es trascendencia de tu alma porque no muere,
 No explica la muerte porque no la tiene,
 Ni explica la vida porque es vida pura,
 No sufre porque no busca explicar
 No se lastima porque es pureza perfecta
 No se entristece porque tampoco conoce alegría,
 Es ecuanimidad perfecta.
 Nunca tiene sombras,
 Porque es luz pura.
 No tiene vacuidad porque tiene todo lo existente.
 Y lo que es vacío, para él es plenitud perfecta también.
 No tiene libros, no tiene filosofías específicas. No tiene religiones.
 No tiene color Porque son todos al mismo tiempo.
 No tiene experiencias porque no tiene cuerpo.
 No tiene explicaciones porque es explicable por sí solo.
 No tiene enemigos porque pertenece a todos
 Y no tiene amigos porque pertenece a todos.
 No lo busques ni debajo, ni por encima,
 Ni al costado ni dentro de tu cuerpo porque no tiene espacio.
 No lo busques ni hoy ni mañana ni pasado porque no tiene tiempo.
 No lo busques porque está.
 No lo interrogues, porque no te contestará.
 No dudes de él, porque no lo sentirás.
 No te avergüences de él, porque es amor puro,
 Y te protege inclusive cuando tú estás demasiado ocupado
 con las explicaciones.
 No te preocupes si está o no está porque siempre está.
 No te quejes de la vida porque te desconectas de él,
 te escindes y te separas de él.
 No critiques ni juzgues a tu par porque te separas de tu propia esencia,
 Y separas a tu par y te escindes de la Creación.
 No te apegues al mundo, porque no podrás vivirlo con intensidad.
 No creas que está separado de tu cuerpo porque tu cuerpo también
 Tiene la esencia de él.
 No lo pongas en una religión porque sufrirás con fanatismo.
 Y por último: no le pongas un nombre porque tiene miles de ellos,
 o quizá ninguno al mismo tiempo.
 Lo que es explicable por sí solo es simplemente:TU ESPÍRITU
 Que algunos le llaman DIOS y otros le llamamos: TAO.
 Tu camino es el camino de todos y tú lo separas por explicarlo.
 Los hermanos con sus filosofías y sus libros.
 Abro mi corazón y les agradezco por querer explicar lo que es explicable por sí solo. Nunca lo lograrán.

El servidor del Camino: LAO TSE
 Fuente: Granhermandadblanca.org



JERARQUIAS CELESTIALES
Raúl Aráoz
jerarquias.celetiales@gmail.com
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